Los ministros dicen que hay que echar a Adorni para tener un vocero contra la crisis de los créditos hipotecarios
La descoordinación de los funcionarios para dar una respuesta al escándalo del Banco Nación aumentó la presión contra el jefe de gabinete.
En el gabinete nacional existe una fuerte presión para que Manuel Adorni deje su cargo como vocero presidencial. Esta postura surge de la necesidad de contar con un interlocutor que no esté salpicado por el escándalo de los créditos hipotecarios otorgados por el Banco Nación a diversos funcionarios.
Los puntos clave de esta situación son:
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- Pérdida de autoridad: Varios ministros consideran que Adorni ya no puede ser la cara oficial para defender la política económica frente a la crisis de los créditos, dado que él mismo y otros funcionarios (como el ex jefe de gabinete de Capital Humano, Leandro Massaccesi) quedaron bajo la lupa por el uso de estos préstamos o por inconsistencias en sus declaraciones patrimoniales.
- Investigación judicial: El vocero enfrenta una causa por el origen de los fondos utilizados para comprar un departamento en Caballito, presuntamente financiado de forma irregular por las propias vendedoras y con préstamos de particulares.
- Respaldo oficial vs. Internas: Mientras que Luis Caputo y el presidente Javier Milei han salido a respaldarlo públicamente asegurando que «no hay nada ilegal», en la práctica existe una descoordinación interna que quedó en evidencia con el despido de otros funcionarios por motivos similares.
- Viajes bajo sospecha: Además de los créditos, la justicia investiga entre 15 y 19 viajes realizados por Adorni y su esposa que no estarían debidamente justificados.
En este contexto, sectores del gobierno analizan su continuidad en la vocería, buscando renovar la comunicación oficial para evitar que el «Caso Adorni» siga desgastando la imagen presidencia

