Crónica de un final anunciado: Lemos dejó a Los Andes sin rumbo y en caída libre
La renuncia del DT tras perder ante Chaco For Ever expone el peor momento del equipo. Un ciclo desgastado que pagó caro la falta de ideas y el cachetazo en el clásico.
LOMAS DE ZAMORA –
La paciencia se terminó y el ciclo se derrumbó por su propio peso. Este sábado, Leonardo Lemos dejó de ser el director técnico del Club Atlético Los Andes. La derrota por 1 a 0 frente a Chaco For Ever no hizo más que certificar una realidad inocultable: el equipo jugaba cada vez peor y no tenía respuestas futbolísticas ni anímicas para salir del pozo.
Un equipo dormido y sin alma
Lo visto en Resistencia fue el reflejo de las últimas semanas. Los Andes volvió a entrar completamente dormido a la cancha y a los 3 minutos ya perdía con un gol de Brian Nievas. A partir de ahí, la visita mostró una alarmante incapacidad para manejar el partido, hilvanar juego asociado o generar peligro real en el arco rival.
La debacle no es casualidad. El Milrayitas arrastra una pésima racha de cinco partidos sin ganar, con cuatro derrotas consecutivas. El planteo táctico del cuerpo técnico se había vuelto predecible. La defensa cometía errores groseros en cada partido y el ataque carecía totalmente de peso e inventiva.
El clásico con Temperley: el golpe de realidad
Aunque el técnico estiró su estadía hasta el viaje a Chaco, el verdadero final de su ciclo se firmó la fecha pasada. El durísimo 3 a 0 en el clásico ante Temperley fue un golpe de realidad letal. Ese partido desnudó la falta de carácter del plantel en citas clave. Además, rompió definitivamente la relación de la gente con un entrenador que ya se mostraba sin respuestas en las conferencias de prensa.
El recuerdo del ascenso histórico logrado bajo su mando comenzó a quedar muy lejos ante un presente que alarma. Los Andes pasó de pelear arriba a quedar afuera de la zona de Reducido. El peligro de empezar a mirar con preocupación la parte baja de la tabla de la Primera Nacional se volvió una realidad muy cercana.
La urgencia de un timonazo
La Comisión Directiva aceptó la salida «de común acuerdo» porque entendía que la situación era insostenible. A falta de solo 10 partidos para el cierre del año, el club no puede regalar más tiempo. Quien asuma el cargo de manera interina o definitiva tendrá una tarea gigante: reconstruir la mentalidad de un plantel golpeado y devolverle la identidad a un grande de la categoría que hoy deambula sin rumbo.

